Me ha pasado Carlos (¡muchas gracias!) un interesante CD con fotos antiguas de Briviesca, de cuando todo era en blanco y negro. Algunas son muy viejas. Ignoro la procedencia de ellas, algunas son postales. Así que merced al desconocido que ha hecho el trabajo de recopilación podemos disfrutarlas todos.
En algunos bares de Briviesca, el Borovia, el Teka y el restaurante El Concejo también podeis ver fotos antiguas.
Si alguien quiere compartir sus fotos puede enviarlas a webmaster(arroba)briviesca.com
Es increible.
Briviesca ha evolucionado tan poco que se pueden reconocer perfectamente todos los lugares.
Pensaba que solo era una cuestión de mentalidad pero ya veo que es en todos los sentidos.
Puede que esté relaccionado.
Gracias por poner estas fotos antiguas, podemos comprobar como ha evolucionado el pueblo y para bien.
¡Menos mal qué alivio!
Si tal cosa fuera cierta. Porque a mis ojos el pueblo no hace más que cambiar, como todos, de la misma manera, sin eso que se llama idiosincrasia.
Identificamos los lugares de identidad, ¡sólo faltaría que nos dejaran sin ellos!. Y yo ya echo en falta alguno. O mejor dicho, los que hay están tan mermados o deformados que cuesta recordarlos tal cómo eran.
La plaza mayor ya ha visto sus soportales seriamente afectados. Los únicos que quedan con algo de “sabor” están decrépitos, cualquier día nos vienen con que amenazan ruinan, y se los cepillan sin más.
Así de pronto me viene también a las mientes la fantástica edificación de fachada de sillería que había en la plaza de la colegiata que “desapareció” sin más, para ser sustituída por otra mucho más flamante y adecuada a nuestros tiempos. Y hay muchos ejemplos más… una cantidad asombrosa de hecho para lo “pequeño” del espacio.
El pueblo cambia, sí. Continuamente. Sin que nos dé tiempo a reaccionar. Yo ya ni me espanto, pero sigo sin poder evitar que me recorra un terrible escalofrío cada vez que vengo y me encuentro con algún nuevo destrozo, que sólo, al parecer, me disgusta a mí.
El pueblo no deja de cambiar, y no creo que para mejor. Pero no es más que mi parecer.
El pueblo cambía, no deja de hacerlo. Y tengo entendido que es uno de los motivos, no de que se hayan ido las clarisas, sino de que no vengan nuevas sangres franciscanas a repoblar el convento.
Pero ¿Nos importan el convento o no? Porque… sin ánimo de molestar, tal vez sería el momento de empezar a pensar en el patrimonio histórico del pueblo como fuente de riqueza y desarrollo para toda la ciudadanía.
Que seremos de pueblo, sí, pero ciudadanos, habitantes de un espacio al que nos sentimos ligados por muchos motivos. En él trabajamos, o tenemos a la familia, y nos divertimos. Y cada una de sus piedras va, de una forma u otra, asociada con nuestra propia vida.
Se nos llena la boca de historia en los discursos públicos y nos importan un bledo sus signos artísticos más evidentes.
¿Qué futuro le espera a la gran mole del convento de clarisas de Briviesca? Y ¿tienen los briviescanos algo que decir al respecto?
Felicitaciones a la persona que recopiló todas esas fotos.
Saludos cordiales.
es muy chula